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Cazadores de letras. Minificción reunida

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En cada una de sus obras comprobamos, como ella apunta, que sus propuestas esenciales y breves están despojadas de carne, escapan a la lógica, son como fantasmas que burlan al lector poco atento. En el presente volumen se reúnen sus cuatro libros: La Sueñera, Casa de geishas, Botánica del caos y Temporada de fantasmas. A ellos se unen un grupo de inéditos bajo el nombre de "Fenómenos de circo".

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5 relatos

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LA SUEÑERA

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LA SUEÑERA

 

Una tarde en que [Kafka] vino a verme (aún vivía yo con mis padres), y al entrar despertó a mi padre, que dormía en el sofá, en vez de disculparse dijo de una manera infinitamente suave, levantando los brazos en un gesto de apaciguamiento mientras atravesaba la habitación de puntillas:

«Por favor considéreme usted un sueño».

Max Brod, Kafka

 

 

1

 

Para poder dormirme, cuento ovejitas. Las ocho primeras saltan ordenadamente por encima del cerco. Las dos siguientes se atropellan, dándose topetazos. La número once salta más alto de lo debido y baja suavemente, planeando. A continuación saltan cinco vacas, dos de ellas voladoras. Las sigue un ciervo y después otro. Detrás de los ciervos viene corriendo un lobo. Por un momento la cuenta vuelve a regularizarse: un ciervo, un lobo, un ciervo, un lobo. Una desgracia: el lobo número treinta y dos me descubre por el olfato. Inicio rápidamente la cuenta regresiva. Cuando llegue a uno, ¿logrará despertarme la última oveja?

 

CASA DE GEISHAS

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CASA DE GEISHAS

 

El reclutamiento

 

Las primeras mujeres se reclutan aparentemente al azar. Sin embargo, una vez reunidas, se observa una cierta configura­ción en el conjunto, una organización que, enfatizada, podría convertirse en un estilo. Ahora la madama busca a las mujeres que faltan y que ya no son cualquiera sino únicamente las que encajan en los espacios que las otras delimitan, y a esta altura ya es posible distinguir qué tipo de burdel se está gestando y hasta qué tipo de clientela podría atraer. Como un libro de cuentos o de poemas, a veces incluso una novela.

 

 

Simulacro

 

Claro que no es una verdadera Casa y las geishas no son exactamente japonesas; en épocas de crisis se las ve sin kimono trabajando en el puerto y si no se llaman Jade o Flor de Loto, tampoco Mónica o Vanessa son sus nombres verdaderos. A qué escandalizarse entonces de que ni siquiera sean mujeres las que en la supuesta Casa simulan el placer y a veces el amor (pero por más dinero), mientras cumplan con las reglamentaciones sanitarias. A qué escandalizarse de que ni siquiera sean travestis, mientras pa­guen regularmente sus impuestos, de que ni siquiera tengan om­bligo mientras a los clientes no les incomode esa ausencia un poco brutal en sus vientres tan lisos, tan inhumanamente lisos.

 

BOTÁNICA DEL CAOS

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BOTÁNICA DEL CAOS

«Introducción al Caos

 

La tierra es informe y está desnuda pero no vacía. No vemos su desnudez porque nos ciega piadosamente la palabra. Antes y por detrás de la palabra, es el caos.

El lenguaje nos consuela con la falsa, platónica certeza de una Mesa que representa todas las mesas, un concepto de Hombre que antecede a los múltiples hombres. En la realidad multiforme y heteróclita sólo hay ocurrencias, la babélica memoria de Funes.

Cuando un niño dibuja por primera vez una casa que nunca vio pero que significa todas las casas, ha conseguido escapar a la verdad, se ha tapado los ojos para siempre con las convenciones de su cultura y sale del caos, que es también el Paraíso, para entrar al mundo creado.

La poesía usa la palabra para cruzar el cerco: se clava en la corteza de palabras abriendo heridas que permiten entrever el caos como un magma rojizo.

En esas grietas, en ese magma, hunden sus raíces estas brevísimas narraciones, estos ejemplares raros. Pero su tallo, sus hojas, crecen en este mundo, que es también el Otro.

 

TEMPORADA DE FANTASMAS

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Temporada de fantasmas*

 

No vienen a buscar pareja, ni para desovar. No necesitan reproducirse. Tampoco es posible cazarlos. No tie nen entidad suficiente para caer en las redes de la ló­gi­ ca, los atraviesan las balas de la razón. Breves, esenciales, despojados de su carne, vienen aquí a mostrarse, vienen para agitar ante los observadores sus húmedos sudarios. Y sin embargo, no se exhiben ante los ojos de cualquiera. El experto observador de fantasmas sabe que debe optar por una mirada indiferente, nunca directa, aceptar esa percepción imprecisa, de costado, sin tratar de apropiarse de un significado evanescente que se deshace entre los dedos: textos translúcidos, medusas del sentido.

Se abre la Temporada de Fantasmas.

 

 

1. EN PAREJA

 

Huevos de sirena

 

Las sirenas cantan, cantan sin cesar, mientras duermen, mientras copulan. Algunas fingen el orgasmo con una nota agudísima que desconcierta a los tritones. A pesar de ser obviamente mamíferas, son también ovíparas, como los ornitorrincos. Siempre cantando, acuden por millares a desovar en los arrecifes, en esos espacios de tiempo que los seres humanos no alcanzan a percibir (tal co­mo no oyen ciertos sonidos, o no distinguen ciertos co­lores). Anidan entre las rocas, aprovechando los huecos naturales que tapizan con algas, líquenes y musgo. Los huevos son grandes, tornasolados y emiten un zumbido melodioso: parecen cajitas de música. Algunos son el resultado del apareamiento entre las sirenas y los tritones y de ellos nacen seres de su propia especie. Otros provienen de las relaciones entre las sirenas y los ahogados, que eyaculan en el momento de la muerte. Estos huevos híbridos resultan, en su mayoría, estériles.

 

FENÓMENOS DE CIRCO

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FENÓMENOS DE CIRCO

 

Los acróbatas

 

Como la pornografía o el patinaje sobre hielo, las pruebas de acrobacia repiten siempre las mismas figuras en distintas combinaciones. Buscando con cierta desesperación la originalidad, el sindicato de acróbatas organiza un concurso para premiar aquel número que sea realmente nuevo.

La mayor parte de los competidores ofrece variantes menores, que se diferencian de las pruebas habituales por la altura a la que llegan los saltos o la cantidad de acróbatas presentes. Por ejemplo, un grupo de cinco mil cuatrocientos hombres y mujeres propone saltos simultáneos y coordinados. Gran espectáculo, sin duda, opinan los jurados, pero menos original que caro.

El ganador es un delicado artista húngaro, de cabellos rubios y escasos, que sorprende al tribunal con un salto mortal fuera de la realidad. Es una pena que ya no pueda volver para recibir el premio.

 

Antiguo juego circense

 

En su Tesoro de la lengua castellana, de 1611, dice Sebastián de Covarrubias que voltear es lo que hace el que da vueltas con el cuerpo en el aire y en el suelo y pasa por unos aros de mimbre. Covarrubias continúa diciendo que en el suelo se hace el salto de la trucha, el ovillo y el molino; este poniendo la cabeza en el suelo y dando vueltas con el cuerpo a la redonda.

 

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